Josu Elberdin estrena “Magnificat”
El pasado jueves 11 de marzo, tras largos años espera, el Teatro Campos Elíseos de Bilbao abrió de nuevo sus puertas. Tras una ansiada inauguración, vuelve renovado y con más fuerza que nunca, decidido a ofrecer al público de la villa las mejores interpretaciones.
En el marco de una apretada agenda artística, a esta nueva andadura se une el último proyecto de Basilio Astúlez, “Kantika Sakra”, un disco repleto de ritmos y musicalidad que apuesta por la interculturalidad. Los próximos 16 y 17 de marzo a las 20h se celebrará el concierto de presentación del disco cuya interpretación musical corre a cargo del coro Kantika Korala de Leioa –que dirige el propio Astúlez- y de la Joven Orquesta de Leioa junto con un grupo de instrumentos autóctonos, todos bajo la batuta de Margarita Lorenzo de Reizábal., directora titular de la formación orquestal.
Con motivo de la presentación, nos acercamos a la nueva obra de Josu Elberdin Badiola: “Magnificat”. Elberdin, gran músico y prolífico compositor guipuzcoano, tiene ya recorrida una larga andadura musical pese a su juventud, colaborando con numerosas agrupaciones corales y orquestales del País Vasco, especialmente las asociadas a su Pasaia natal. La docencia, dirección, interpretación no son suficientes y en su camino ha desarrollado grandes dotes compositivas, siendo internacionalmente reconocido gracias a proyectos como “Alami (ipuinaren selekzioa)”, obra obligada para el XXVII Concurso Internacional Infantil de Masas Corales de Tolosa.
“Magnificat”, una valiente propuesta que analizaremos a continuación con su propio autor: Josu Elberdin Badiola.
“Magnificat” supone un reto musical por encargo de Basilio Astúlez para el último disco de “Kantika Korala”, que lleva como título “Kantika Sakra”. Una colaboración anterior que dio como resultado la obra “Angelus” de Elberdin, ya internacionalmente conocida e interpretada pese a estar en euskera, prometía el éxito seguro del proyecto. En esta ocasión, con texto en latín, el autor pretende cierta continuidad entre las dos obras.
La idea de interculturalidad por la que se apostó para el disco, lleva a los colaboradores a una versión del Magnificat con raíces autóctonas, de carácter euskaldun. Al proyecto se había sumado Kepa Junkera y es aquí donde, para dar mayor peso a la sonoridad autóctona, a la idea inicial de coro, orquesta y trikitixa se sumaron la alboka y la txalaparta. Estos tres instrumentos son parte fundamental durante toda la composición. La obra de veintidós minutos de duración, está asimismo versionada para ser interpretada con órgano, en lugar de orquesta.
Elberdin interpreta el texto bíblico en siete partes o en siete ideas enlazadas y así surgen los siete movimientos de la obra. Para enriquecer la musicalidad y facilitar la interpretación de la obra, el autor defiende la idea de alternar los tiempos fuertes y los suaves. Siguiendo esta pauta, en los movimientos impares se desarrolla la sonoridad euskaldun y en los pares se deja paso a una: orquestación más reducida, con un formato más clásico.
La txalaparta, como instrumento de percusión y la trikitixa, por su versatilidad, ceden la principal complejidad de la obra a la incorporación de la alboka, un instrumento de raíces vascas que, por su morfología, sólo puede emitir seis sonidos. Elberdin, resuelve intrépidamente esta dificultad, empleando las escalas dóricas y planteando las antífonas a los temas, al estilo del gregoriano.
Las orquestaciones que había desarrollado Elberdin no habían sido de tanta envergadura hasta el momento. Para aumentar si cabe la riqueza de la obra, añade papeles solistas de contratenor y soprano, integrando a la perfección el sonido ya maduro de esas voces con la blancura de las voces infantiles.
Una mezcla muy interesante que promete grandes éxitos no sólo próximamente en Bilbao, sino seguro en el extranjero. Para ello, pese a pensar en una difícil adaptación por la particularidad de los instrumentos, la txalaparta interpretada como percusión, la trikitixa como instrumento mundialmente empleado y la alboka, con un sonido de trompeta, harán llevar al “Magnificat” de Elberdin a los rincones más insospechados.
Buena suerte.
Fdo: Eider Ocerin


